8th October 2008
Blog de E O’Hagan #5
El vuelo de Belfast a Roma, el domingo 28 de septiembre, fue estupendamente. Por casualidad, un estudiante aspirante a sacerdote, conocido de Fr. Martin, iba en el mismo vuelo a Roma, y se vino con nosotros en el taxi una vez que aterrizamos. Lo dejamos sano y salvo en la institución donde realiza sus estudios para ser ordenado diácono: el Venerable English College. Le deseamos todo tipo de bendiciones a él y a sus compañeros del English College, a los del Scots College y, por supuesto, a los del Irish College, nuestra alma mater, en este año tan importante.
Nosotros volvíamos a una ciudad que conocemos y queremos, no para continuar nuestros estudios, sino para terminar lo que habíamos comenzado en abril: la grabación de nuestro primer disco de música sacra.
Cuando nos embarcamos en este interesantísimo proyecto, hace unos meses, nunca imaginamos que lo que comenzó como una simple “cinta de demo”, en el Centro Buen Pastor de Belfast, nos llevaría a Roma y a nuestra querida Basílica de San Pedro, en donde todos y cada uno de nosotros habíamos cantado en numerosas liturgias celebradas por el fallecido Juan Pablo II, durante los años de estudio para el sacerdocio. La Basílica de San Pedro y, en concreto, la Capilla del Coro, es, por diversas razones, un lugar perfecto para terminar la grabación del disco. Todo ello ha sido posible gracias al permiso concedido, amable y generosamente, por Su Eminencia el Cardenal Angelo Comastri, y a la ayuda musical del español Monseñor Pablo Colino, Canónigo de San Pedro, y, hasta hace poco, Director del Coro de la Capilla Guilia. Jubilado ya, sigue dirigiendo el Coro de la Academia Filarmónica de Roma, al que tendréis el placer de escuchar cuando compréis el CD (¡publicidad, publicidad!).
Con anterioridad a las tres tardes de grabación, participamos en varias entrevistas con periodistas de distintos periódicos extranjeros, cadenas de televisión y de radio. Nos sorprendió mucho el gran interés que este proyecto musical ha suscitado en países de todo el mundo y, quizá más sorprendente aún sea el interés que los medios de comunicación han mostrado por el día a día de nuestra vida como sacerdotes en un país, que, hasta hace muy poco, era conocía por razones tremendas: las bombas, los asesinatos indiscriminados y el sectarismo del denominado Problema Irlandés. La música, en sí misma, es un poderoso medio de comunicación. Incluso durante los peores años del problema, nuestra experiencia personal demuestra que la música y el canto, en distintos lugares, han jugado un papel importante en el cambio de actitudes y han servido para derribar los muros de prejuicios, sostenidos por nuestra falta de entendimiento y de respeto, tanto en el ámbito político como en el religioso. Estaremos encantados, si nuestro disco contribuye, aunque sea mínimamente, al esfuerzo de tantas y tantas personas que han trabajado por la paz y la reconciliación, en esta sociedad nuestra tan dividida, y al de tantas otras que continúan haciendo lo mismo en otros lugares.
Tras la tercera tarde de grabación en la Basílica vacía, tuvimos el privilegio de rezar ante la tumba de San Pedro, bajo el impresionante baldaquino de Bernini y el altar principal. Como habíamos prometido, allí, con nuestra oración privada, recordamos los deseos de nuestras familias, amigos y fieles de nuestras parroquias y dimos gracias. Que momento cumbre tan apropiado para finalizar un viaje increíble, en el que hemos conocido a gente con tanto talento, muchos de los cuales, según ellos mismos afirman, nunca habían conocido a un sacerdote católico, ni mucho menos habían hablado largo y tendido con uno de ellos. Ha sido un período enormemente gratificante y sorprendente para nosotros, en muchos sentidos. Todos y cada uno de nosotros tenemos en nuestro pensamiento la exhortación del Papa Juan Pablo II: “profundizad, id más allá”, ya que, dejando atrás la seguridad de la orilla conocida, podréis tener la oportunidad de ayudar a otros que corren el riesgo de ser arrastrados por peligrosas corrientes, teniendo cuidado, eso sí, de no dejaros devorar vosotros por ellas. Se trata de un reto planteado a los seguidores de Cristo de todas las épocas. En el mundo de hoy, no es menos urgente ya que la riqueza, la independencia personal y financiera no garantizan la felicidad; tampoco los bancos y los gobiernos la garantizan, ante la grave crisis económica que estamos viviendo.
Antes de volver a casa, y tras haber finalizado los tres días más difíciles del calendario de grabaciones, tuvimos la oportunidad de escuchar todos los temas que se incluirán en el CD. En un estudio de grabación moderno y hecho a medida (un espacio eclesiástico vacío y perfecto), afortunadamente ubicado ─quizá de forma algo incongruente─ bajo la Iglesia de El Sagrado Corazón de María en los alrededores de Roma, nos sentamos a escuchar la música en la que habíamos trabajado durante los últimos meses. Este fue otro gran momento para nosotros. Éramos conscientes de que quizá sería la última vez que estaríamos juntos en un estudio de grabación; volveríamos cada uno a su lugar, a nuestros proyectos pendientes de acabar, o otros nuevos todavía por comenzar. Todos sentíamos la emoción de la experiencia que habíamos vivido juntos, a lo largo de seis meses, aunque no habláramos de ello. Sin embargo, alguna que otra lágrima puso de manifiesto lo que no habíamos dicho con palabras. Parafraseando la letra de una canción que solíamos cantar en la época del Seminario, es, efectivamente, “el final de un viaje”, pero también el “principio de otro”.












Add Comments